Menopausia y suelo pélvico. Lo que tu cuerpo intenta decirte
La menopausia no es una enfermedad. Es una etapa natural en la vida de la mujer.
Sin embargo, muchas mujeres comienzan a notar cambios que afectan directamente a su bienestar físico, emocional y sexual, y con demasiada frecuencia los normalizan pensando que son "cosas de la edad".
Pérdidas de orina al reír o estornudar.
Sensación de pesadez en la pelvis.
Dolor durante las relaciones sexuales.
Necesidad de ir al baño constantemente.
Sequedad vaginal.
Disminución del placer sexual.
La realidad es que estos síntomas tienen una explicación y, en muchos casos, una solución.
Y el suelo pélvico tiene mucho que ver.
¿Qué ocurre en el cuerpo durante la menopausia?
Durante la menopausia disminuye progresivamente la producción de estrógenos, unas hormonas fundamentales para mantener la salud de los tejidos pélvicos.
Esta reducción hormonal provoca cambios en:
La musculatura del suelo pélvico.
La elasticidad de los tejidos.
La producción de colágeno.
La lubricación vaginal.
La función urinaria y sexual.
Diversas revisiones científicas publicadas en 2025 y 2026 señalan que la disminución de estrógenos favorece la aparición de incontinencia urinaria, prolapsos, vejiga hiperactiva, infecciones urinarias recurrentes y alteraciones sexuales
El gran error: pensar que todo es "normal"
Muchas mujeres esperan años antes de consultar.
Algunas incluso dejan de hacer deporte.
Otras reducen sus relaciones sexuales.
Y muchas viven con pequeñas pérdidas de orina que van empeorando poco a poco.
Lo que es frecuente no significa que sea normal.
La menopausia no debería impedirte:
✅ hacer ejercicio
✅ disfrutar de tu sexualidad
✅ viajar sin preocuparte por localizar un baño
✅ reír sin miedo a una pérdida de orina
Los síntomas más frecuentes que afectan al suelo pélvico
1. Incontinencia urinaria
¿Se te escapan unas gotas cuando toses, corres o coges peso?
Es uno de los motivos de consulta más habituales.
La pérdida de tono muscular y los cambios hormonales aumentan el riesgo de incontinencia durante esta etapa.
2. Sequedad vaginal
Más del 50% de las mujeres posmenopáusicas presentan síntomas vulvovaginales relacionados con la disminución hormonal.
Esto puede provocar:
escozor
irritación
molestias cotidianas
dolor durante las relaciones sexuales
3. Dolor en las relaciones sexuales
Muchas mujeres creen que es algo inevitable tras la menopausia.
No lo es.
Los cambios en los tejidos vaginales y las alteraciones del suelo pélvico pueden influir directamente en la aparición de dolor y disminución del bienestar sexual.
4. Sensación de peso o presión vaginal
Puede estar relacionada con un prolapso.
Se estima que aproximadamente la mitad de las mujeres desarrollarán algún grado de prolapso a lo largo de su vida.
¿Puede ayudar la fisioterapia de suelo pélvico?
La respuesta es sí.
La evidencia científica actual muestra beneficios de la fisioterapia especializada para mejorar:
la incontinencia urinaria
la función sexual
la percepción corporal
la fuerza y coordinación muscular
síntomas asociados al síndrome genitourinario de la menopausia
Pero aquí hay algo importante:
No todas las mujeres necesitan hacer ejercicios de Kegel
De hecho, en algunos casos pueden incluso empeorar los síntomas si existe exceso de tensión muscular.
Por eso es fundamental realizar una valoración individualizada por un fisioterapeuta especializado.
Curiosamente, este es uno de los mensajes que más se repite entre mujeres que han pasado por fisioterapia de suelo pélvico: muchas descubren que sus músculos estaban tensos, no débiles, y que necesitaban aprender a relajar antes que a fortalecer
Tecnología avanzada: un aliado para la salud íntima
Hoy disponemos de herramientas que hace unos años no existían.
La ecografía funcional permite valorar el comportamiento de la musculatura en tiempo real.
Además, tecnologías como la radiofrecuencia INDIBA pueden utilizarse como complemento dentro de determinados tratamientos para mejorar la calidad de los tejidos y favorecer los procesos de recuperación cuando existe una indicación clínica adecuada.
La combinación de valoración especializada, ejercicio terapéutico y tecnología avanzada permite ofrecer tratamientos cada vez más personalizados.
La menopausia no es el final de nada
Es simplemente una nueva etapa.
Una etapa en la que tu cuerpo cambia.
Pero esos cambios no significan resignarse.
Si notas pérdidas de orina, dolor, sequedad, sensación de peso o cualquier alteración relacionada con tu suelo pélvico, consultar a tiempo puede marcar una gran diferencia en tu calidad de vida.
Porque vivir mejor durante la menopausia no es un lujo.
Es salud.